“La ocurrencia de abundantes lluvias en los meses pasados, muy por arriba de la media, llevó a que los volúmenes disponibles de caña de azúcar subieran significativamente. Este fenómeno de cañas en abundancia fue prevenido tempranamente”, remarcó Horacio Ibarreche.
Añadió que, en este sentido, conviene tener presente los antecedentes históricos de otrora, cuando hubo excesos en las producciones, para sacar de ellos conclusiones y para actuar en consecuencia. “La primera de ella, en 1895, derivó en la primera superproducción que hizo que 83 establecimientos se redujeran a una treintena. La segunda, de 1902/03, llevó al dictado de las leyes ‘Machete’, y una tercera con excesos productivos, en 1964/65, sumó elementos para los desgraciados episodios posteriores, de 1966/67”, enumeró.
Dijo que las preocupaciones gubernamentales estuvieron siempre presentes en todos esos tiempos, y que con sus más y sus menos apuntaron a la búsqueda de soluciones y merecen resaltarse. “Lucas Córdoba, en sus afanes, había ideado y llevado adelante medidas para encarar las difíciles zafras de 1902 y 1903. Posteriormente el gobernador José Frías Silva -que de estos temas sabía mucho, debido a su innata condición de azucarero-, en su mensaje a la Legislatura, previno que las ‘lluvias abundantes del verano llevarían a altas cosechas’ y en su mensaje del 2 de abril de 1909 expresó que ‘no debe olvidarse el peligro de un exceso de producción’”, dijo Ibarreche.
Remarcó que, con la debida anticipación, cabe ahora prevenir sobre la posibilidad, por un tema de cantidades, de que quedase al final de la presente zafra mucha caña en pie. “De darse esta circunstancia, Tucumán la conocería con todo rigor por primera vez en sus 205 zafras, dado que las registradas anteriormente carecían de significación y lo eran en cantidades mínimas que respondían a aislados hechos puntuales en algunas fincas. Ahora lo serían de manera masiva, con miles de hectáreas comprometidas y fuerte impacto económico”, advirtió.
La Eeaoc
Recordó que la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), en su habitual informe, había calculado una cantidad de caña superior a la del último año, estimándola en más de 20 millones de toneladas de caña bruta. “Esta cifra récord está muy por arriba de las 17.670.600 toneladas que pasaron por los trapiches durante la zafra 2025. Se suma a ello que las atrasadas moliendas hasta hoy indican que, aun computando un nivel productivo a full hasta el 1 de noviembre y adjudicándoles incluso una ininterrumpida performance de molienda diaria, no dan los tiempos para moler todo lo previsto”, alertó Ibarreche.
Agregó que en respuesta a estas afirmaciones se dice que es prematura una formulación de caña en pie, dado que hay que esperar las condiciones climáticas de noviembre, para recién entonces saber la realidad. “Puede que esperar sea tarde. Se afirma también que será posible la molienda total si se extienden los tiempos y que de esa manera no hay riesgos de que quede caña sin moler. Con el propósito de colaborar en el análisis, y lejos de abrir una polémica, quiero destacar que noviembre es un mes habitualmente de escasa o nula molienda. Una larga serie histórica así lo indica, y como ejemplo en los últimos cinco años la producción promedio para ese mes fue de solo 21.000 toneladas de azúcar, o sea casi nada y equivalentes a dos días de molienda”, recordó el especialista.
Señaló, además, que noviembre tiene una media de precipitaciones significativa y, obviamente, muy por arriba de la de los meses que lo preceden y con dos características especiales. “La serie histórica de la meteorología marca con registros que datan desde 1876 y con el auxilio entonces de lo que el ferrocarril registraba, antes de la existencia del Servicio Meteorológico Nacional, que siempre hay lluvias en la primera semana. La segunda característica es que habitualmente llueve el día 11. Esta última con la particularidad que lo hizo 148 veces en 150 años y en los dos que no lo hizo llovió el día anterior o el siguiente”, dijo.
En ese marco, consideró que imaginar un noviembre seco suena bastante improbable: “Y en lo productivo, esperar que el clima de entonces haga posible la molienda total será jugar a los dados con la naturaleza”.
Pidió estar atentos a la eventualidad de grandes cantidades de caña en pie, lo que supondría, entre otros males, el ingreso cero para algunos. “Hay que anticiparse a esa posibilidad y no verla a la zafra 2026 solo a la luz del seguimiento de sus números y de los controles estadísticos. Habrá que prepararse más pronto que tarde para, llegado el caso, revisar y ajustar la política azucarera diseñada para la zafra 2026 a lo que las nuevas circunstancias exijan. Ello, en armonía con el azúcar, el bioetanol y las energías renovables”, consideró.
Respecto del tratamiento en el Congreso de una nueva ley de Bioetanol, opinó que esto merece el apoyo de toda la comunidad: “Para que una nueva norma permita seguir afianzando su desarrollo y continúe el camino ya ganado al haberse constituido en el gran equilibrador de la actividad azucarera en su conjunto”.